diumenge, 27 juliol de 2008

ENTRE LA PRESENCIA Y LA AUSENCIA


Era un día de Septiembre que hacía mucho calor y el cielo estaba nublado. Yo estaba sentada en un asiento del tren, mirando hacía fuera y intentando despejarme de todas las preocupaciones que tenia. Cada minuto que el tren se acercaba a la Estación de Sants tenía pequeñas tormentas en mi interior. Yo una chica de 16 años, primeriza estudiante de intercambio, había dejado atrás un largo viaje de aviones, autocares y trenes; tuve que despedirme de mi familia y de mi querida Estambul.
Era una aventura que justo iba a empezar y no sabía como sentirme ni como reaccionar. Sentía mucha melancolía de estar lejos de mi país pero al mismo tiempo estaba entusiasmada de tener 10 meses enteros para conocer una nueva familia, muchos amigos, 2 lenguas y culturas diferentes…
¿Como sería mi nueva familia?, ¿A que se parecería el pueblo? ¿Qué me pasaría estando en un país sin tener idea de su lengua? Todos estos pensamientos estaban bailando en mi mente como el polvo colgado en el aire.
Después de 8 horas de preocupaciones y preguntas por fin el tren llego a la estación de Sants. Con toda la fuerza que me quedó del viaje, cogí mis maletas y me acerqué a la puerta. Estaba asustada y miraba por la puerta hacía mi alrededor con mucha prisa. Intentaba corresponder la foto de la familia que tenía con las personas que esperaban en la estación.
En este momento una mujer alta, simpática y con una cara sonriente se acercó a mí y me dijo “Bienvenidos Basak”, me dio dos besos y me cogió de la mano con fuerza. Era lo mejor que me podía pasar después de toda la tensión acumulada durante el viaje; por fin alguien hacía sentirme en casa.
En el momento que Camil·la me cogió de la mano supe que las preocupaciones no valían para nada porque al final sabía que me había tocado la mejor familia y con ellos iba a pasar unos años inolvidables.
Camil·la cogía de la mano a su familia, sus hijos, sus amigos y sus estudiantes; y les acogía a su gran energía de vida. Ella tenía miles de brazos abiertos para la gente cuando necesitaban algo y compartía interminables aprendizajes, grandes dimensiones de cariño y muchas sonrisas con ellos. Para mi era “una profesora de vida” que me enseño miles de cosas como; luchar con dificultades y tener paciencia con la vida a la hora de aprender.
Era una mujer maravillosa, con mucha sabiduría, con mucho sentido de humor y tenía miles de historias para contar.
Seguirá estando en la vida de cada uno de nosotros de la gente que la quería tanto. Aún nos quedan muchas cenas con risas, muchas películas románticas para ver, muchas discusiones sobre el origen de una palabra para hacer, muchos países para visitar, muchas culturas para conocer, muchos libros para comentar, mucha política para defender y mucho cariño para compartir.


Autora: Basak Demir

1 comentari:

Nerea ha dit...

Merhaba Basak,
admiro tu capacidad de poder escribir tan bien en castellano. Tu experiencia ha sido única para ti pero también para todos nosotros, y ya sabes que eres una más de la familia, hasta Camil.la te incluía cuando nos llamaba para ir a comer: "neneees a dinar!". Te apreciaba mucho y te quería como otra hija más.
Gracias por tu texto saki, me ha ayudado a no olvidar como la mama recibia a la gente con sus brazos abiertos y con su gran entusiasmo. Tenía muchas ganas de poder ensenyar y aprender de las personas que acogía, y tu eres una de ellas.
Ahora nos quedan todos estos buenos recuerdos que nos serviran como ejemplo para tirar adelante.
Y sabes germaneta, Gelida es tu casa y esperamos tu proxima llegada con impaciencia.
Molts petonets, fins aviat.